A veces leo, escucho, miro y siento lo que otros escribieron, cantaron, plasmaron y sintieron antes que yo. Y es entonces cuando te veo a ti.
miércoles, diciembre 15, 2010
Falling Slowly
But I want you
All the more for that
Words fall through me
And always fool me
And I can't react
And games that never amount
To more than they're meant
Will play themselves out
Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you have a choice
You'll made it now
Falling slowly, eyes that know me
And I can't go back
Moods that take me and erase me
And I'm painted black
You have suffered enough
And warred with yourself
It's time that you won
Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
You've made it now
Falling slowly sing your melody
I'll sing it loud
BSO ONCE
viernes, diciembre 10, 2010
Después de 5 años
Y después de 5 años, me envias este momento.
With any luck, by next year I'll be going out with one of these girls...
but for now let me say,
without hope or agenda
just because It's Christmas
(and at Christmas you tell the truth...)
To me you're Perfect
and my wasted heart will love you
until you look like a mummy.
Merry Christmas.
Sin palabras, mi luna de valencia. Sin palabras.
domingo, mayo 06, 2007
Son de mar

salen dos serpientes de inmensas espirales.
Por encima de las olas levantan su cresta y su pecho
mientras el resto de su cuerpo se desarrolla a flor de agua.
Una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas
y me oprime con el doble anillo de su amor y yo... intento romper su nudo"
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martes, abril 03, 2007
Qué bello es vivir

Búfalo no quiere dormir.....
Y... al baile quiere ir"
viernes, enero 12, 2007
Norma Jean
Marilyn Monroe, “Seven Year Itch”, NYC 1954
Marilyn Monroe, Roxbury, CT, 1954
Marilyn Monroe, 1956
Marilyn Monroe & Tom Ewell, “Seven Year Itch”, Reconstruction, Hollywood 1955
Marilyn Monroe & Arthur Miller, NYC 1957
Marilyn Monroe, Amagansett, NYC 1957
Marilyn Monroe & Arthur Miller, NYC 1957SAM SHAW & LARRY SHAW
miércoles, diciembre 06, 2006
Lucía y Lorenzo
30. BAR. BARRIO CÉNTRICO DE MADRID. INTERIOR. NOCHE.
Lorenzo y Pepe, un gordito vivaracho, están sentados ante una mesa que da a una ventana, por la que se ve una transitada calle.
PEPE:
Te pueden adelantar el veinte por ciento de lo que te pagaron por la primera novela. Más no he podido pedirles.
LORENZO: (Conforme)
No, está bien. ¡Gracias Pepe! Con eso puedo pasar el invierno. Pero diles que para verano saco la segunda.
PEPE:
¿Y será verdad? Llevas dos años en blanco.
Lorenzo, algo decaído, coge el paquete de tabaco que hay sobre la mesa y lo abre. Está vacío.
LORENZO:
Me estoy planteando si realmente soy un escritor.
PEPE:
¿Tú...escritor?... ¡Pero si no sabes ser otra cosa!
Lorenzo, en un gesto de autoburla, estruja en su mano el paquete de tabaco y lo tira haciéndolo rodar sobre la mesa. Pepe lo coge y habla entornando los ojos.
PEPE: (Algo lascivo)
Hasta lo que tiras es bueno.
Y Pepe lanza el paquete estrujado directamente contra la cara de Lorenzo, que lo esquiva ladeándose en el último momento.
El paquete termina en el suelo ante la barra.
Los ojos de Lucía reparan en ello.
PEPE: (Más natural)
¿Por qué no recuperas aquella historia que me contaste, la de la isla?
LORENZO: (Sonriendo levemente)
Con la valenciana. Puede ser. Voy a por tabaco.
Lorenzo se levanta.
PEPE:
Mete mucho sexo. Que siempre se agradece.
LORENZO: (Para sí)
Sí, mucho.
Lorenzo recorre el bar hasta llegar a la máquina de tabaco.
Mete las monedas...
De la mesa de al lado se levanta una joven, Lucía, y se le acerca, algo apurada.
LUCÍA:
¿Puedo hablar contigo?
Lorenzo se vuelve y ve a Lucía, a la que no parece conocer.
LORENZO:
¿Ahora?
LUCÍA:
Pues luego.
LORENZO:
Es que estoy con un amigo.
Lorenzo coge el tabaco que le da la máquina y mira directamente a Lucía.
LORENZO:
¿Sobre qué es?
Ella se queda bloqueada, muda.
LORENZO:
¿Te pasa algo?
LUCÍA:
Sí.
LORENZO:
Dime.
LUCÍA:
¿Ahora?
Lorenzo mira hacia Pepe, que está distraído mirando por la ventana.
Con un gesto la invita a sentarse en la mesa que antes ocupaba ella misma, y él se sienta enfrente.
LORENZO:
¿Cómo te llamas?
LUCÍA:
Lucía.
LORENZO:
Y yo Lorenzo.
LUCÍA:
Ya lo sé. Te conozco. He leído tu novela, varias veces, y... ya no he podido leer nada más. Se me ha agarrado por dentro, y no me suelta.
Lorenzo sonríe con agradecimiento.
LUCÍA:
Pero también te conozco de seguirte, por la calle, cuando te veo. Me gusta andar detrás de ti, saber a donde vas, sin que me veas. Hasta sé cuál es tu portal, está aquí al lado. Y a veces te veo aquí, en este bar. ¿Te suena mi cara?
Lorenzo, que ha estado escuchando con asombro, niega con la cabeza.
LUCÍA:
Soy camarera de ese restaurante. Tú nunca has entrado.
Y señala hacia la ventana. Los dos miran.
Hay un restaurante en la acera de enfrente, justo detrás de Pepe, que hace un gesto a Lorenzo preguntándole qué pasa.
Este le da a entender que va enseguida.
LUCÍA:
Mi jefe está muy bien, y es un buen cocinero, pero me ha propuesto que vivamos juntos. Y la verdad...me ha hecho ilusión. He sentido que me necesita, y ahora él... hasta me gusta, un poco. Así que... he decidido...
Lucía se queda en silencio...
LORENZO: (Animándola, divertido)
¿Qué?
LUCÍA:
Pues que sepas que yo, con quien de verdad quiero vivir... es contigo. Y no es porque te vea muy solo, es porque estoy completamente enamorada de ti. Loca perdida, ya me ves.
Lorenzo se queda unos segundos sin palabras mientras ella se encoge de hombros.
LORENZO: (Sinceramente admirado)
¡Que valiente eres!
LUCÍA:
Pues sí, y se acabó, yo ya lo he intentado. ¿Te ha hecho ilusión?
Lorenzo sonríe y afirma levemente con la cabeza.
LUCÍA:
Me alegro. Te puedes ir cuando quieras.
Lorenzo se queda callado, mirándola fijamente, pero sin saber qué hacer.
Luego lleva la vista hacia Pepe, que está distraído viendo la TV del bar cómo un perro adiestrado se lanza contra el cuello de un muñeco de goma.
Mira hacia la mesa, se fija en las manos de Lucía... y en el paquete de tabaco.
Lorenzo lo abre y lo ve lleno de cigarrillos.
Le ofrece uno a ella, que lo coge con tranquilidad.
Él coge otro y Lucía le da fuego.
Luego ella se enciende su cigarrillo.
Tras la primera calada, Lorenzo por fin mira de frente a Lucía, que espera mientras fuma...
LORENZO:
¿Algo más...quieres de mi?
LUCÍA: (Con claridad)
Sí. Que con el tiempo, y la convivencia... te acabes enamorando de mí, por supuesto.
A Lorenzo se le humedecen los ojos.
Lucía le acaricia el dorso de la mano, con timidez.
Finalmente Lorenzo extiende su mano y coge la de ella.
LORENZO:
Eso está hecho, Lucía.
Lucía le mira abriendo mucho los ojos, asombrada, como si no acabara de creérselo.
LORENZO: (Entusiasta)
Ahora mismo nos vamos tú y yo a emborracharnos por ahí, que hay mucho que celebrar.
Salen del bar y al pasar por la calle ante la vista de Pepe, que le mira alucinado desde su mesa, Lorenzo le manda un beso volado. La cámara panoramiza siguiendo el vuelo del beso.
Secuencia de Lucía y el Sexo
jueves, noviembre 30, 2006
miércoles, noviembre 15, 2006
Ana y Otto

El lugar donde dos almas confluyen. Quiren unirse, reencontrarse, encontrar el sentido de sus vidas. En ese lugar idealizado lejos de su realidad. Frío, alejado, pero perfecto para perderse… El círculo polar: con seis meses de día y seis meses de noche…con ese sol de la media noche…
Todo es mágico… guardado en su memoria: lugar común para los amantes, la memoria sólo deja en el camino fantasmas, recuerdos reales que se reproducen sólo como esencia y no conservan el exacto delineaje de una pintura.
Cuando se ama, no se recuerdan las palabras y menos los actos, se conservan sólo los sentimientos experimentados, el difuso paisaje del amor.
ANA: Estas noches te espero mirando al sol. ¡Venga valiente! ¡Salta por la ventana!
OTTO: He saltado. He llegado a mi destino. Si ella me perdona le traeré a un país en paz para toda la vida…
Otto y Ana luchan contra un destino empeñado en juntarlos, pero como todo lo que está hecho fuera de la razón, sólo falla.Ambos conservan el aroma del amante en sus recuerdos, pero insisten en andar caminos contrarios. Mientras los separa la distancia, el tiempo los une.
Así, tan absurdo, es el amor en el círculo polar y en el hogar de todos los hombres.
Los amantes del Cículo Polar- Julio Medem

